Dicen que cuando América o Chivas no andan bien, como síntoma la selección no anda bien, y faltaban poco menos de 6 meses para el mundial y la Selección Mexicana carecía de centros delanteros, y en mis memorias de reportero novato siempre quedará uno de mis primeros entrenamientos cubriendo al Club América, y donde tras las primeras jornadas de liga Henry Martín era el más cuestionado por la prensa y afición, era imposible no relacionar el apodo “Patas de raqueta” con su nombre, e incluso para ir a Santa Úrsula ya era parte de la experiencia escuchar silbidos cada que Axel Vázquez mencionaba con su imponente voz “Con el número 21, Henry Martín” en la alineación titular.

Los rumores sobre una supuesta salida a Chivas de Henry meses antes eran reales y la gente pedía que se fuera del equipo, tan solo por su bajo rendimiento en 4 años en la institución americanista, pues incluso pedían que llegara otro delantero a ser “el 9” goleador de Coapa, y los rumores apuntaban a que Jonathan “Cabecita” Rodríguez, un multigoleador experimentado de la Liga MX llegaría al vestidor americanista, pues los diarios de los diarios deportivos cada día actualizaban esa información.

Regresando al infierno del entrenamiento, recuerdo haber llegado a Coapa y caminado hacia la zona de entrenamiento y haber colocado mi tripié de dos pies, porque estaba roto un pie, pero aun así tenía mejores patas que Henry en ese momento, pues era una mañana de entrenamiento donde los delanteros estaban afinando puntería, e incluso los utileros pusieron dos porterías, una chica y una grande, sin embargo, y aunque no había portero el yucateco no podía marcar gol en ninguna portería. Recuerdo que me reía, por suerte aún era obligatorio el cubrebocas.

El siguiente sábado el partido era contra Toluca y pasó lo mismo, a Henry le recordaban a su señora madre cada que tenía contacto con la esférica, lo cual generaba tensión y una poca comunión entre la afición y el “21”. Fue ahí cuando América viajó a Estados Unidos en una gira atípica, pues ni Fernando Ortiz estaba de acuerdo, sin embargo, eran partidos contra Chelsea, Manchester City y Real Madrid; la historia no es complicada, Henry regresó a la Ciudad de México con otro chip, como si Erling Haaland o Karim Benzema hubieran hablado personalmente con él para que se pusiera las pilas previo al mundial.

Ese torneo Henry anotó 13 goles, las casas de apuestas bajaban los momios previo al final del torneo, pues pintaba para ser el campeón de dianas, pero, en la última jornada Nicolas Ibañez le quitó el título de manera dramática, tras esto semanas después América fue eliminado del torneo en seminales tras un gol anulado del personaje de este relato, por lo cual era indicio de un Martín destruido previo a la Copa del Mundo, donde habían dudas de quien iba a ser el delantero titular del equipo nacional.

El mundial fue descafeinado, pero, el apodado como “La bomba” anotó un gol vs Arabia Saudita que puso de pie a 124 millones de mexicanos, y a partir de ahí comenzó a ser reconocido por la afición, en cuestión de meses dejó de ser criticado y paso a ser el ídolo de niños. No había rincón en México donde un americanista no presumiera a Henry y levantara los brazos emulando su peculiar festejo.

https://www.youtube.com/watch?v=78BYnlENayU

Dicen que cuando te vas a morir ves tu vida pasar, y yo no me iba a morir, pero cuando Henry Martín metió ese gol en el mundial recuerdo haber cerrado los ojos y tener esos flashbacks de los entrenamientos de América, las previas de color donde los aficionados mostraban su desaprobación, las burlas en los túneles y rampas del estadio. Es de esas historias que como periodista y testigo de los hechos no tienen precio.

Regresó Henry a Coapa y por primera vez en un mercado de fichajes no se hablaba de su salida, al contrario, y sin exagerar, hasta algunos aficionados azulcremas quería ponerle una estatua. Por esas semanas Televisa quiso construir la retórica de la historia de superación de “La bomba”, no era un capítulo de La Rosa de Guadalupe, pero era una entrevista donde reveló que fue llorando a casa de su mamá a Mérida diciendo que en su momento ya no podía y que quería dejar el fútbol tras el mal momento que vivió. Lo que dijo Martín me consta a mí y a mi tripié de dos pies.

Fue en enero cuando comenzó un nuevo torneo, incluso en su momento fue de los máximos goleadores del 2023 a nivel mundial, pues no había red que no explotara con un festejo de “La bomba”, y la emulación de sus festejos y los videos virales de niños creyéndose Henry eran cada día más abundantes en Twitter y Tik Tok. En los clásicos contra Pumas, Cruz Azul y Chivas anotó y revivió festejos míticos de la cultura americanista, lo cual generó que la comunión con la afición que se iba forjando desde el semestre pasado terminará por consolidarse. Hasta se meo en la portería de Chivas en un festejo.

Si hablamos de Henry como persona, como periodista es al único futbolista que me he atrevido a pedirle una foto porque su historia me parece increíble, un tipo tranquilo con cuerpo de superhéroe que atiende a todos los niños cuando le piden fotos, lo apodaría Superman de Coapa.  Un futbolista que atiende a la prensa, incluso me atrevo a decir que es de los pocos seleccionados mexicanos que no se les sube la fama cada que se ponen la indumentaria del tri.

Henry consagró su título de goleo en 2023 y se coló en el top 10 de goleadores históricos de América, previo a una conferencia de prensa que ofreció, varios colegas se pusieron en forma de pasillo, no sé si lo hicieron de manera intencional, pero fue algo que nunca había presenciado, yo me sorprendí, y por supuesto, tampoco me había tocado presenciar una historia de un campeón de goleo mexicano que tuviera un guion tan perfecto como la que se construyó a partir de este jugador.

Cuando el entorno de una conferencia de prensa deja de ser para cuestionar y se convierte en algo emotivo por las historias que nos cuenta el fútbol, como reportero y persona da una motivación, y cuando un personaje así cuenta su proceso es algo increíble, las siguientes palabras son voz de Henry Josué Martín Mex:  “Yo tenía mucha desesperación, mucha ansiedad, pero lo importante fue nunca darme por vencido, no renunciar a mi sueño y siempre ir para adelante, no dejar de trabajar, aunque las cosas no salían yo seguía intentando”.

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