“Los doctores me dijeron: olvídate de cualquier tipo de actividad física a partir de ahora, y yo sentí bien gacho, me hundí en la depresión”

Desde que era un niño, nunca había dejado de jugar futbol hasta que un balazo le produjo la pérdida de su pierna izquierda “Los doctores me dijeron: olvídate de cualquier tipo de actividad física a partir de ahora, y yo sentí bien gacho, me hundí en la depresión”

En un rincón de la delegación Azcapotzalco los sueños no tienen obstáculos, las adversidades son abatidas y los pretextos no existen. Son los Galácticos, un equipo de futbol de amputados que entrena en el Deportivo Victoria de las Democracias. Apenas en un perímetro de media cancha desarrollan todo su entrenamiento, que más allá de una preparación física o una práctica futbolística, representa una fuerza liberadora.

El entreno aparenta ser como el de cualquier equipo de soccer, solo que éste tiene un ingrediente especial: una pierna por jugador. Detrás de ello, se esconden múltiples historias de superación y vivencias impactantes, que permiten entender lo complejo que es, al menos en México, no tener una pierna.

Conseguir empleo siendo una persona discapacitada se torna bastante complejo cuando vives en este país, lo testifican los Galácticos y el INEGI lo constata con sus últimas cifras: alrededor del 70% de las personas discapacitadas que viven en México se encuentran desempleadas. Luis y Gonzalo (integrantes de los Galácticos) se ganan la vida dominando el balón en los semáforos o pidiendo monedas en el transporte público. “Es muy difícil que te contrate una empresa porque no se quieren meter en pedos de que te vaya a pasar algo y ellos tengan que hacerse responsables” declara Luis en un tono de resignación mientras se coloca su prótesis de 60 mil pesos, sale caro ser discapacitado. Sí existen dudas sobre el ingreso que obtienen por jugar futbol, pues la respuesta es cero, no hay paga ni apoyo gubernamental.

El éxito de los Galácticos descansa en una fórmula, una estrategia que les ha permitido ser la escuadra más ganadora de la liga: “Nosotros entrenamos normal, como cualquier equipo de futbol, con la misma intensidad”. Luis asegura que eso es lo que los diferencia del resto y ahí se encuentra la clave de su éxito.

El nivel de estudios de Los galácticos es muy bajo, la mayoría con suerte terminó la secundaria, el caso de “Monza” ejemplifica esta situación. Desde joven las drogas formaron parte de su vida, empezó a delinquir con la intención de recaudar dinero que después cambiaria por todo tipo de sustancias, desde marihuana hasta cristal, Monzalvo no discriminaba, su adicción se potenció, pero había algo que siempre estaba presente en su vida: el futbol. Monza era un apasionado por el balompié desde su infancia, incluso logró cobrar por jugar en algunos equipos, lo que se conoce como “talacha”, él llegó a hacerlo. Durante 15 años Monzalvo estuvo ingiriendo múltiples drogas, pidiendo dinero en la calle, envuelto en un dolor emocional que degradó su calidad de vida. En 2015 se enteró de una noticia que lo sorprendió y generó una transformación en su vida; aún podía jugar futbol. Fue a través del futbol de amputados que Gonzalo encontró una motivación, se rehabilitó y dejó las drogas. “Cuando me enteré que podía volver a pisar una cancha de futbol como jugador me motivé, fue una razón para seguir adelante”, Monza lo tiene claro, una pierna y un balón son suficientes para hacer magia.

Sí de éxito hablamos, Galácticos tiene en sus filas a un seleccionado nacional, probablemente una de las historias más inspiradoras que existen en este deporte; es Hugo Rafael, quien con tan solo 4 años inició su relación con el balón, toda su juventud jugó futbol, logrando llegar a la segunda división del futbol mexicano, pero su sueño de ser profesional se esfumó al poco tiempo; sin embargo, no dejó el balompié nunca, así como Monzalvo, él también fue talacha, y a los 30 años de edad llegó el día en el que el destino le dio la espalda, su vida se encontró con una tragedia abrumadora, un accidente en motocicleta lo dejó sin pierna y el mundo de Hugo se desmoronó, un año en depresión y negación le bastó para tomar los bastones de su nueva vida y regresar a hacer lo que nunca ha dejado de amar: jugar futbol. Actualmente, ha participado en dos mundiales, México 2018 y Turquía 2022: “He logrado más sin una pierna que cuando tenía las dos”.

Los galácticos son necios, los galácticos son aferrados, los galácticos han demostrado que dos bastones y una pierna bastan para que el balón siga rodando.

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