Un apasionado del deporte con la curiosidad de adentrarse en el desafiante mundo de los árbitros. Así se puede describir a Román Garza, oriundo de Linares, Nuevo León. Se perfila como una de las próximas caras del arbitraje profesional mexicano, pero, simultáneamente, se prepara en el ámbito académico con capacitaciones en ciencias del deporte y periodismo deportivo, razón que lo llevó a abandonar su lugar de nacimiento para partir rumbo a la capital del estado: Monterrey.

Cada acto realizado ha sido en virtud de cumplir su sueño y conseguir una formación integral que lo catapulte hacia los primeros planos del futbol en México. De semblante sonriente y comunicación fluida, desborda pasión en cada palabra pronunciada. El entusiasmo, derivado de la determinación por alcanzar sus metas, hace acto de presencia en sus gestos, dotados de curvas ascendentes en sus comisuras en sintonía con la forma que adoptan sus párpados pispiretos.

P. ¿Cómo te sientes?

R. En esta etapa me siento bien en cuestión adaptativa. Estoy cursando mi tercer semestre de maestría y ya completé mi curso de arbitraje, que se encontraba entre mis opciones cuando vine a vivir a Monterrey. Andamos en la recta final del este ciclo académico que decidí emprender.

P. Cuéntame la manera en que se da este primer contacto con el arbitraje, que es una profesión bastante brava.

R. Fue algo oportunista. Cuando estudiaba la licenciatura de Ciencias del Ejercicio en Linares, surgió un evento deportivo donde necesitaban estudiantes para ser practicantes de árbitros en diferentes disciplinas. Ya tenía una materia de eso en mi formación, así que me postulé. Era 2020. Salió el tema de la pandemia y el cierre. Mi facultad organiza un curso de arbitraje ligado a la Federación, y por mi instinto de aprender y actualizarme, decidí meterme de lleno e inscribirme. Cuando llegaron las prácticas, un profesor dijo que me veía potencial para involucrarme más con un nuevo curso, aunque sería totalmente presencial en Monterrey. Busqué opciones para seguir estudiando aquí, surgió la idea de la Maestría en Comunicación Deportiva. Todo se entabló con la intención de seguir preparándome a la par. Actualmente, recién concluí el curso y sigo en la maestría.

P. ¿Ves el arbitraje como una parte auxiliar a tu carrera de comunicador deportivo o sí te gustaría dedicarte de lleno a eso?

R. Sí me gustaría meterme de lleno. Lo veo ligado a tomarlo a lo laboral por el tipo de oportunidades que te presta, pero tomo en cuenta mi formación de la maestría como complemento. Actualmente, estoy más enfocado en terminar la maestría para

dar seguimiento en su totalidad al arbitraje, aunque eso implica más desgaste porque demanda investigación y tiempo; -aclara- soy becario CONACyT. Es un complemento en ambas partes, pero mi prioridad es el arbitraje.

P. ¿Ya has sido árbitro en llano o has podido aplicar tus conocimientos de algún modo?

R. En llano ya soy aplicado. Cuando terminé en el sector amateur, ya estaba presenciando actividad hacia ese tipo de experiencias. También en futbol infantil, juvenil y universitario, que era de los pasos a seguir en mi entorno. La categoría que más lejos he llegado ha sido la Sub-14 de fuerzas básicas como árbitro asistente.

P. ¿Cuál es la posición de árbitro que más te gusta?

R. La función es que tengamos siempre la capacidad de dirigir un partido como árbitro central. Luego, la Federación te acomoda con base en tus aptitudes. A mí me gusta la parte de árbitro asistente porque te exige más destreza física y concentración en los momentos de un partido, observando las jugadas polémicas como el fuera de lugar; y en categorías inferiores, al no ser profesionales, no se maneja el VAR. Ese tipo de exigencias a mí me dan mucha iniciativa de tomarlo como un reto porque siempre está el instinto de hacer bien las cosas y siempre estar atento ante cualquier situación que suceda.

P. ¿Qué opinas un árbitro en formación del VAR?

R. Lo que busca la FIFA con estas herramientas es la excelencia y el perfeccionismo para evitar los menos errores posibles, buscar dar siempre esto al deporte, además de las capacitaciones que requieren los protocolos internos del VAR. Creo que le quita esencia al futbol como era antes porque la polémica era algo vital, era parte de la prueba y el error, ya que, como los futbolistas, los árbitros también podían fallar. Es buena base para tomarlo como complemento en los partidos, pero las disputas entre la decisión del árbitro y lo que veían los futbolistas eran parte de la esencia del futbol. Aún se puede mejorar.

P. Eres muy joven. ¿Con qué sueñas?

R. Aspirar al sector profesional a corto plazo, llegar a la Delegación de Árbitros Profesionales. Después, mantenerme y aumentar el nivel al desgaste físico para buscar primera división y convertirme en árbitro internacional. Ya terminé el curso, pero aún no he incursionado, por eso priorizo seguir con mi maestría.

P. ¿Cuál es la experiencia más brava que te ha dejado el arbitraje? ¿Te han agredido o han intentado sobornarte?

R. La única mala experiencia que he tenido es que en el deporte universitario abandoné mi rol de estudiante, y mis compañeros no entendían mi papel e intentaban motivarme a darles un beneficio en los partidos. La presencia

personal de querer hacer bien las cosas y siempre ser imparcial ante todo siempre lo he llevado como un ideal. Nunca me ha tocado que me intenten agredir o algo por el estilo, sólo diálogos; me han dicho “te espero afuera de la cancha para ver dónde nos topamos”, pero hasta ahí. Tengo la costumbre de que, cuando acaban los partidos, me cambio totalmente de ropa. No me gusta salir con el uniforme, simplemente salgo como un civil más, ahí el trato es muy distinto. Siempre intento evitar ese tipo de comportamientos, siempre hacia un diálogo respetuoso y buscar una solución para ambas partes.

P. ¿Cómo es la gestión emocional para un árbitro en un ambiente tan hostil?

R. Es un trabajo en conjunto. Cuando ingresé al curso me asignaron a un psicólogo deportivo y siempre nos decía que siguiéramos la rutina del preparador físico y el nutriólogo. Siempre ha sido un soporte y yo cuento con un psicólogo personal desde hace más de tres años. Es un plus. Resulta más complejo en las situaciones donde te intentan agredir, te dicen algo o intentan responder con golpes. Siempre es tener autocontrol y temple para resolverlo de la mejor manera posible. De nuestra parte, tener un psicólogo deportivo que te guie a hacer lo correcto. Es algo que te puede llevar a límite, considero que puedo responder, pero busco tener la paciencia para controlar las cosas. Lo que sucedió con el Curro Hernández contra el jugador de León en el Estadio Azteca hace menos de un año se estudió mucho en el curso, pero era parte de los alcances de las situaciones. Está en la mano de uno. Siempre voy con la idea de tener calma.

P. ¿Qué te motiva a seguir en el arbitraje?

R. Querer hacer lo mejor y superarte todos los días. Más que una pasión, es sentirme actualizado y saber los contextos que te pueden suceder, los tipos de jugadores, los tipos de equipos, los lugares donde te toque arbitrar, el tipo de gente que te vas a encontrar y todas las exigencias.

P. ¿Cómo es la preparación de un árbitro?

R. Primero, tener el gusto y conocimiento por el deporte porque se nos suele ver, desafortunadamente, como algo negativo, que le quitamos derechos a un equipo, pero siempre se busca hacer lo legal. También contar con los implementos necesarios: las tarjetas, el silbato, los banderines, los uniformes, etcétera. Luego, ya los entrenamientos en lo profesional son más específicos en lo físico, lo técnico y lo táctico. Siempre se estudia y se trabaja para estar listo en cualquier situación. Yo entrené un mes con la División de Árbitros Profesionales cuando recién llegué a Monterrey. Se entrenan mucho con partidos simuladores donde se toman en cuenta muchas situaciones de juego o jugadas específicas y cómo resolverlas para cuando nos toque. Implica mucho esfuerzo y desgaste físico. Los días empiezan muy temprano para los árbitros, los entrenamientos son a las seis de la mañana y se

realizan ejercicios de fuerza y kilometraje. El enfoque es el atletismo y se recibe un monitoreo por parte de la Federación para prepararte para el sector profesional.

P. ¿Cuánto se tiene que invertir en la carrera del arbitraje?

R. Entre 20 y 25 mil pesos, tal vez muchísimo más porque son los implementos, el equipo de entrenamiento y el equipo multidisciplinario. Hay que invertir mucho por lo físico, lo nutricional y lo físico. El arbitraje es una carrera cara, es mucha inversión, pero con el tiempo las oportunidades van llegando y se te va recompensando lo que tengas.

P. Por último, cuéntame a quién admira Román Garza.

R. Mi primer acercamiento con un árbitro fue en 2019, vino a dar una charla en mi facultad. Hablo de César Arturo Ramos, árbitro mundialista. No tenía mucha noción de arbitraje, pero él entra en esa parte de apoyo. Igual aquí en Monterrey radica en Monterrey una árbitra internacional femenil Carolina Briones. También ha sido parte fundamental desde que llegué y siempre me ha dado apoyo en lo que necesitara para seguir aprovechando todo tipo de oportunidades. Ellos dos han sido muy importantes.

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