La grandeza no se compra. Una vez más, el París Saint-Germain ha fracasado en la UEFA Champions League. Pese a tener un plantel plagado de estrellas, los parisinos volvieron a caer en octavos de final y siguen sin conseguir su máximo objetivo. Algo bastante sorprendente, fue la falta de empuje y coraje para buscar remontarle al Bayern Múnich, que anuló a uno de los principales candidatos al título.

Ni Lionel Messi (que prácticamente fue un espectador más y estuvo contenido por León Goretzka) ni Kylian Mbappé (que trató pero estuvo muy por debajo de lo que nos tiene acostumbrados) pudieron lograr un SOLO GOL en toda la serie. Es imperdonable que un equipo de primer nivel no haya siquiera podido encajarle un gol al portero suizo Yann Sommer (que no estuvo del todo fino).

Es curioso hacer el ejercicio de comparación entre el Bayern Munich y el París Saint-Germain: mientras los alemanes apelaron a su grandeza y a ser el tercer máximo ganador en la historia de la Champions League, lo parisinos fueron rebasados por las circunstancias y demostraron que, a pesar de los millones y de toda la inversión, no son un equipo grande.

Termina otra temporada de competición internacional para el París Santi-Germain, que con todo y sus figuras, volvió a quedar lejos de levantar la ansiada orejona. Una vez más, el fútbol nos ha comprobado que…

La grandeza no se compra.

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